Esas palabras sabias
de un niño perdido
se quedaron en mi y
no se que hacer para seguir.
Puedo pretender que
nunca estuvo aquí
pero día con día
recuerdo la sonrisa
que supo dejar en mi.
No fue una sonrisa de mona lisa
la que reflejo en mi
sino una sonrisa llena de vida y alegría
por que estaba junto a mi.
Me enseño que sonreír no
es de unos cuantos en la vida,
si no de todos aquellos que están
dispuestos a practicar en el espejo de la vida.
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