Hace tiempo que quería decir lo que siento,
gritarlo a los cuatro vientos;
que me observaras a los ojos y te dieras cuenta,
cuanto es lo que te quiero y te aprecio.
Tanto cariño por dar, tantos abrazos sin realizar,
tantas caricias y besos que apenas recuerdo,
que aún no te han robado el aliento.
Tantos momentos por regalar, sin que sea un día en especial,
tantas miradas por observar para que sepas quien soy en realidad;
pero sobre todo, tanto tiempo de esperar a que lo supieras de verdad.
Y es que el miedo y la inseguridad siempre estaban a la par,
compitiendo y esperando a que diera un paso atrás,
para así recordar que no era el momento de hablar;
y regresar a mi triste realidad, realidad que mis decisiones
no hicieron esperar a lo que era mi verdad,
a lo que yo en realidad había creado sin mirar atrás.
Pero ya que estas enterado mi corazón a descansado,
y ahora está esperando a que ese sueño se haga realidad,
sabiendo que hay personas a las que les dolerá
y sabrán que ha llegado el final.
Todo es un proceso al que hay que esperar y aceptar
en el cual habrá muchas lágrimas por derramar,
lágrimas que representarán la verdad y bondad
que hubo o habrá al dejarnos atrás.
Siempre recordando que estuvimos más allá,
llenando esos vacíos de felicidad,
que regresaran con la esperanza de volver
a encontrar a alguien más.
Vamos atrévete y de una vez di lo que en realidad sientes y quieres,
que nadie será capaz de juzgarte si no quieres.
Escucho, oigo y pongo atención a lo que en realidad eres,
para así poder entenderte.
Porque solo así sabré si en realidad quiero tenerte.
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